Impugnamos la declaración de cuatro miembros de la directiva del Colegio de Periodistas de Chile suscrita el viernes 14, a nombre de todos los afiliados, en que denuncian un "grave peligro" a la libertad de expresión en Venezuela y en que emiten juicios sobre numerosos temas legales y jurídicos de ese país.Rechazamos esa declaración sin precedentes no sólo porque se hace parte de la campaña internacional contra el gobierno de Hugo Chávez con afirmaciones no sustentadas en fundamento alguno. Por lo demás, tal declaración se parece demasiado a la "denuncia" de "deterioro de la libertad de prensa" que hoy (jueves 19) publican en El Mercurio, La Tercera, la hora y otros grandes diarios las agrupaciones patronales de dueños de diarios de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador y Perú.
La directiva del Colegio manifiesta "profunda preocupación por la situación de la prensa en Venezuela, donde los intentos de control estatal ponen en grave peligro el derecho ciudadano a la información", sin indicar ¿cuáles son esos "intentos de control"? ¿En qué consiste tal "grave peligro"?
Añade que "especial alarma ha provocado en el gremio periodístico –tanto a nivel nacional como internacional- la pretendida Ley de Delitos Mediáticos, proyecto que provocó un enérgico rechazo de la opinión pública", y a continuación agrega que fue retirada del Parlamento pero… que puede enviarse de nuevo. ¿Rechazo de cuál "opinión pública", de qué país?
Critica una "Ley de Delitos Mediáticos" que no existe. Sólo hubo un iniciativa personal de la Fiscal General de la República, Luisa Ortega, preocupada por los grandes medios empeñados en desestabilizar al gobierno, que fue rechazada en la Subcomisión de Medios y no llego siquiera la Asamblea Nacional. Una décima parte de los insultos mediáticos diarios contra el Presidente y la incitación constante a su asesinato serían sancionados en cualquier país, incluso en Chile si aludieran a la Presidenta Bachelet.
Como expresó el jurista Juan Aguad, ex abogado del Colegio, "hay un pronunciamiento sin conocer la posición de la otra parte. Se da por cierto, por verdad, el denuncio hecho sin indagarlo. Habría sido prudente conocer el texto de [proyecto de] ley de Delitos Mediáticos, que fue retirado del Congreso, contra la cual se reclama".
La "preocupación nacional" no ha sido manifestada por ningún "gremio periodístico" de Chile, sino por los grandes medios locales, que tienen sus propios "gremios" patronales. La "preocupación internacional" a la que alude probablemente sea la manifestada en términos prácticamente idénticos por Freedom House, Reporteros sin Fronteras y otras entidades pro estadounidenses, como si todas obedecieran a la misma instrucción estándar, pero se ignoran las manifestaciones internacionales en apoyo a la verdad y a Venezuela.
Otro párrafo dice "solidarizamos con nuestros colegas venezolanos, cuya orden gremial se ha declarado en Alerta Roja. Aún cuando por ahora habría libertad de expresión en el país, ya está seriamente limitado el derecho ciudadano a estar debidamente informado (garantizado en la Constitución) por el progresivo silenciamiento de medios, como el reciente cierre de 34 radios y 2 televisoras regionales", es decir "habría libertad de expresión en el país".
El "progresivo silenciamiento de medios tampoco es verdad. El gobierno retiró las licencias de esas emisoras porque las concesiones radioeléctricas no pueden heredarse, venderse o traspasarse, según una antigua ley anterior a Chávez.
Respecto a la polarización de los "colegas venezolanos", observamos que el gremio está polarizado entre algunos periodistas (no todos) que trabajan para los grandes medios y se esfuerzan por desestabilizar al gobierno, versus quienes laboran en la prensa que apoya al gobierno del Presidente Chávez. Tal como ocurrió en Chile en tiempos de Allende, el gremio está dividido por el conflicto entre dos bloques de la sociedad. En los grandes periódicos, excepto Últimas Noticias, de la Cadena Capriles, los periodistas que piensan distinto a los dueños ya fueron despedidos hace años.
Como señaló el abogado Aguad, faltó reportear "las causas exactas del cierre de radios y emisoras de TV", porque la verdad es que las radios afectadas tenían caducadas sus concesiones desde 1982, sus concesionarios fallecieron y quienes las manejaban no detentaban un usufructuo en derecho de la frecuencia. De 240 emisoras fiscalizadas por la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel), que regula y vigila el espectro radioeléctrico como lo hace la autoridad en cualquier otro país, constató que 34 radios no cumplían con los requisitos legales. Las frecuencias serán asignadas a nuevos concesionarios. Se aplicó la legislación vigente, que rige desde décadas anteriores a la administración Chávez.
Respecto al "firme repudio a las agresiones a medios y a periodistas, cuyo trabajo es cada vez más difícil por el extremo grado de polarización que vive la nación venezolana", debe suponerse que la frase alude a un incidente entre grupos de manifestantes, donde algunos resultaron ser periodistas, que no estaban reporteando, que se encontraban expresándose políticamente como cualquier ciudadano. La agresión, que de suyo es un hecho condenable, motivó de inmediato una investigación de la policía y demás instancias del Estado, por órdenes del gobierno de Chávez. "El extremo grado de polarización que vive la nación venezolana", tal como ocurrió en el Chile de 1973, no es por culpa de la autoridad: se debe al afán de derrocar al gobierno legítimo que llevan adelante un sector de la sociedad y los grandes medios privados de información.
Los periodistas que protagonizaron el incidente en las calles de Caracas manifestaban contra la Ley Orgánica de Educación, que entre otros aspectos se propone enseñar a los niños a leer los diarios. El periodista venezolano Eleazar Díaz Rangel, director del matutino "Últimas Noticias", fundador y ex presidente de la Asociación Venezolana de Periodistas, del Colegio Nacional de Periodistas y de la Federación Latinoamericana de Periodistas, en su columna del domingo (300.000 ejemplares), expresó:
"Dotar a escolares y liceístas de las herramientas necesarias para hacerlo [aprender a leer los diarios] es una importante tarea. ¿Por qué no? ¿Acaso quieren unos hijos de la sumisión, incapaces de reflexionar, de cuestionar, de criticar, incluso a los medios? ¿Por qué esas reacciones si en la Ley Orgánica de Educación se busca crear desde la escuela lectores críticos? ¿Qué tiene de malo? ¿Saben que Balzac llamó a la prensa "cuarto poder" porque criticaba a los tres poderes clásicos pero no permitía que la criticaran? La prensa, los medios en general, que tanta influencia ejercen en las gentes, en niños y adolescentes, como ocurre con el gobierno, los tribunales, el legislativo, los políticos, casi todos en la sociedad moderna, pueden y deben ser analizados y criticados".
Los abajo firmantes hacemos nuestra la esencia de las objeciones formuladas a la declaración del Colegio de Periodistas de Chile por diferentes colegas que también forman parte del gremio y cuyas opiniones de rechazo de cada uno, no fueron incluidas en esta declaración por razones de espacio, pero se encuentran todas en el blog: http://mapochopressmapochoprensa.blogspot.com/).
Santiago, 19 de agosto, 2009
Firman:
José Miguel Varas, periodista y escritor, Premio Nacional de Literatura 2006; Gladys Díaz Armijo, ex consejera metropolitana del Colegio; Daniel Yañez, consejero nacional; Patricio Martínez, consejero nacional; Patricia Collyer, consejera nacional; Juanita Rojas, consejera nacional; Guillermo Torres Gaona, ex presidente del Colegio y Tesorero de la FELAP; Hernán Uribe Ortega, consejero nacional en varios períodos entre 1960 y 200, ex tesorero, secretario general y vicepresidente del Colegio; Doris Jiménez, periodista colegiada; Patricia Bravo, periodista colegiada; Alejandro Kirk, periodista chileno-venezolano, miembro del Colegio de Periodistas de Venezuela; Douglas Hübner Vidal, presidente de la Asociación de Periodistas Jubilados; Rose Marie Graepp, periodista colegiada; Camilo Taufic, periodista colegiado; Manuel Cabieses Donoso, director de la revista Punto Final y ex consejero nacional del Colegio de Periodistas; Virginia Vidal, periodista colegiada y escritora; Jorje Lagos Nilsson, periodista y escritor; Lucía Sepúlveda Ruiz, periodista y escritora; Manuel Holzapfel, consejero metropolitano; Paulina Acevedo, periodista colegiada; Eliana Cea, periodista colegiada; Miguel Tapia Gonzalez, ex vicepresidente y secretario del Colegio V Región y director de ZonaImpacto.cl; Francisco Herreros, Of de Prensa PC; Paula Chaín, periodista colegiada residente en Argentina; Guillermo Ravest, periodista colegiado residente en México; Alfredo Taborga, periodista colegiado; Zabrina Pérez Allende, periodista colegiada; Hugo Murialdo, periodista colegiado; Osmán Cortés Argandoña, periodista colegiado y ex presidente del Consejo Atacama del Colegio por 7 períodos; Guillermo Figueroa, periodista colegiado; Cristian Opaso, periodista colegiado; (se seguirá añadiendo las firmas que lleguen)
jueves, 20 de agosto de 2009
Opiniones críticas a declaración de directiva Colegio
José Miguel Varas, periodista y escritor, Premio Nacional de Literatura 2006, expresó a la directiva del Colegio: "Parece evidente que los dirigentes del Colegio se han dejado influir por una intensa campaña publicitaria internacional, que supongo motivada políticamente desde Washington por el propósito de negar la legitimidad del gobierno venezolano, elegido democráticamente, lo que suele ser el preludio de intervenciones militares o intentonas golpistas como hemos visto tantas veces en el pasado".
Gladys Días Armijo, ex consejera metropolitana: "Me parece inaudito que bajo el pretexto de la libertad de prensa, un grupo de dirigentes del Colegio de Periodistas se arrogue nuestra representación para defender a los empresarios de los medios, y haya silenciado la decisión judicial de impunidad para los asesinos del periodista José Carrasco. Para quienes durante toda nuestra vida profesional defendimos los derechos y la vida de los periodistas, resulta inaceptable y poco afortunada tal declaración del colega Santibañez, además de antidemocrática por no considerar en ella, los desacuerdos de otros dirigentes".
Juan Guillermo Figueroa, ex periodista de El Mercurio: "Como dicen Juan Aguad y otros colegas, ¿no consideró pertinente la mesa directiva buscar primero respuesta a ciertas preguntas y escuchar a la otra parte? El gremio merece una explicación. A la hora de sacar conclusiones, digamos que lamentablemente nuestro colegio se ha convertido en un engranaje más de la gran máquina anti popular que comienza de nuevo a moverse en América latina.
Virginia Vidal, periodista y escritora: "Repudio la conducta de esos declarantes que se permiten hablar a nombre de todos los miembros de la orden para atacar las decisiones del pueblo venezolano y de su gobierno defendiendo los intereses de los medios privados. Ya es hora de que esta institución se preocupe de nuestros asuntos, por ejemplo: la situación de los periodistas sobrevivientes exonerados para el golpe militar cuyos derechos aún no son reconocidos; un análisis honesto y exhaustivo de la recientemente aprobada Ley General de Educación. En lo internacional, es hora de que el Colegio de Periodistas realice un gran foro acerca de por qué en Chile se hace la vista gorda ante la decisión del presidente Uribe de aprobar un tratado para la instalación de tropas estadounidenses en siete bases militares de Colombia (sin olvidar que ya las había instaladas en tres bases)".
Daniel Yañez, consejero nacional del Colegio, manifestó: "…Respecto a la libertad de prensa en Venezuela, creo que si verdaderamente nuestra institución quisiera abocarse a la defensa de este derecho, deberíamos denunciar en primer lugar como se falsea la realidad en nuestro país y sobre todo nosotros, -chilenos y periodistas- que sabemos concretamente que disponemos solo de una apariencia de libertad, y que la ciudadanía es engañada a cada instante por cuanto solo tiene acceso a una verdad, la que dictan los monopolios y el poder económico".
Eliana Cea, periodista colegiada: "Me parece increíble que hayan pasado más de tres décadas y todavía la opinión pública en América Latina sea manejada por los dueños del latifundio mediático. Si la desinformación que existe sobre Venezuela llega incluso a personas de un buen nivel cultural, ¿qué se puede esperar de las masas, invadidas por los realities, la farándula y las noticias manipuladas? ¡Qué péna que nuestro Colegio se mezcle y se una a quienes desean que los feudos nunca se toquen y el vasallaje continúe!".
Patricio Martínez, consejero nacional, apuntó: "Estuve viendo Telesur y Globovisión todo el fin de semana y los hechos expuestos en esta declaración no son tan así como los presentan". "Otra vez un tema tan delicado es inconsulto al resto del Consejo Nacional en ejercicio, por más que sea la mesa directiva quien lo firme".
Patricia Collyer, consejera nacional, señaló: "Hay peleas absolutamente prioritarias que dar en Chile antes de andar sacando declaraciones para apoyar a los dueños de medios de Venezuela. Hartos problemas tenemos en Chile que habría que denunciar. Pero parece que nadie se sigue atreviendo a darle la pelea a El Mercurio ni a La Tercera. Yo estoy chata de este doble estándar. Creo que lo que está haciendo la prensa de derecha en este periodo electoral es desvergonzado. Y estamos recién empezando. En fin..."
Guillermo Torres Gaona, ex presidente del Colegio y actual Tesorero de la Federación Latinoamericana de Periodistas, dijo: "Creo que la "declaración del Colegio" es la expresión de un alineamiento vergonzoso con las posiciones más antidemocráticas que existen sobre la situación del periodismo y de la libertad de expresión en Venezuela. Resulta lamentable, además, conocer los detalles de cómo se fue gestando una opinión sesgada, sectaria y unilateral para comprometer al Colegio y sin considerar distintas posiciones que se dan en el seno de la institución", añadió. "El Colegio de Periodistas, como entidad que integra la FELAP, siempre se ha alineado en las posiciones progresistas que resguardan los intereses de los periodistas y de los trabajadores de la prensa. En esta ocasión, las opiniones de la "mesa directiva" no se condice con los principios y valores que sustenta el Colegio de Periodistas de Chile y se ubican al lado de quienes usan los medios de comunicación como punta de lanza para hacer una férrea e irrestricta oposición a un gobierno que está en favor de los más desposeídos y al que buscan desalojar".
Hernán Uribe Ortega, consejero nacional en diversos períodos entre 1960 y 200, ex tesorero, secretario general y vicepresidente del Colegio, expresó "repudio e indignación con el texto (…) titulado ‘Colegio de Periodistas expresa su preocupación ante grave situación de la prensa en Venezuela’", añadió que "en ese encabezado hay ya una falsedad" y advirtió que las circunstancias "me obligan a ser franco":
"Se dice en el párrafo tercero de la Declaración: "Hoy condenamos enérgicamente el violento ataque a un grupo de periodistas el día de ayer". Es lo único razonable en todo el escrito, pero se abstiene de reconocer que el Gobierno de Venezuela repudió, en la misma fecha, esa agresión física que afectó a 12 reporteros.
"Todo el resto- seis apartados- tienen una evidente tónica política y entregan la impresión de que fueron redactados por la oposición venezolana al presidente Hugo Chávez y están conformados por un sartal de mentiras gruesas que son ajenas al pensamiento mayoritario de los periodistas chilenos.
"Ejemplo. Se dice, en condicional, que en Venezuela habría por ahora libertad de expresión, pero que está amenazada "por el progresivo silenciamiento de medios, como el reciente cierre de 34 radios y dos televisores regionales"(sic). Se oculta, empero, que sólo se aplicó la legislación vigente y que rige desde décadas anteriores a la administración Chávez. En prácticamente todos los países del orbe, incluido Estados Unidos, el espectro radioeléctrico, su control y uso de frecuencias, están a cargo del Estado. ¡Los órganos mencionados por la Declaración actuaban al margen de la legalidad desde 1982!
"La sucia campaña publicitaria que con ayuda monetaria extranjera se realizó en contra de Salvador Allende, ahora de manera idéntica se intenta en contra de Hugo Chávez. No puedo menos que rememorar que en 1973 el presidente y la vicepresidenta del Colegio de Periodistas de Chile fueron integrantes solapados del complot golpista Ambos recibieron buen pago con jugosos cargos que desempeñaban mientras la dictadura mataba, torturaba o desterraba a periodistas.
"En septiembre de 1973 este servidor era miembro del Consejo Nacional del Colegio. Fui apresado y luego de muchas vicisitudes logré salir del país después de una permanencia de cuatro meses en una embajada. Pues bien, ese dichoso Consejo aprobó la vacancia de mi cargo. Atención: "por inasistencia"…Como puede comprobarse, además de ligarse a la tiranía, aquella directiva practicaba el humor negro. Tal como hoy en día".
Doris Jiménez, periodista colegiada, apuntó: "Me parece inconcebible la declaración recién emitida por la mesa del Colegio. Para aquellos que estamos conscientes de la usurpación de la opinión pública que vienen realizando en la región los dueños de los medios nos parece inadmisible que nuestra organización se preste a hacerle el juego a quienes engañan y manipulan a nuestros pueblos".
Patricia Bravo, periodista colegiada, dijo: Estoy en completo desacuerdo con la declaración de los miembros de la mesa directiva, basada en una visión parcial y superficial del problema que existe en Venezuela. Además, la forma en que se gestó es antidemocrática, por no incluir la posición divergente en el interior de la mesa y no consultar al conjunto del consejo nacional.
Alejandro Kirk, periodista chileno-venezolano, miembro del Colegio de Periodistas de Venezuela y ex editor de InterPress Service, quien revalidó su título en Chile, dijo: "Es sorprendente que una orden profesional de la comunicación se sume a condenar a un gobierno sobre la base, y usando el mismo lenguaje, de una campaña internacional de tergiversaciones y desinformación. Sorprende, porque se supone que nosotros estamos más capacitados que el resto de la población para filtrar los mensajes y contextualizar los hechos".
"Hay mucho que analizar y criticar sobre la realidad de los medios en Venezuela, y en primer lugar las agresiones contra periodistas", añadió. "Pero la voz de una orden profesional queda gravemente devaluada si toma partido por un grupo que participa activamente en la desestabilización contra el gobierno venezolano que agitan permanentemente los propietarios de los medios de comunicación privados en Venezuela y en toda América Latina. Y más aun si no lo hace en un lenguaje profesional, sino usando frases estandarizadas, repetitivas, propias del mensaje publicitario y propagandístico".
Lucía Sepúlveda, periodista colegiada: "La directiva del Colegio de Periodistas incumplió las normas de democracia interna y representatividad al hacer aparecer como posición unánime del gremio una postura sesgada cuyo origen se encuentra fuera de Chile y se expresa abiertamente en los intentos por deslegitimar la democracia venezolana por parte de Estados Unidos y sus aliados en la región. Particularmente grave es que ello ocurra mientras avanzan paralelamente los intentos por legitimar el gobierno golpista de Honduras por Estados Unidos. El Colegio debería tomar acción ante la situación de la libertad de expresión en Chile, cuestionada por la falta de diversidad, los reiterados ataques a periodistas y reporteros gráficos, la manipulación de la información a través de la colaboración en montajes político-policiales.
Leopoldo Pulgar Ibarra, periodista colegiado: "La declaración del Consejo Nacional sería sólo una vergüenza si no fuera también malintencionada ideológica y políticamente. Desde que la Democracia Cristiana fue sacada del gobierno venezolano mediante las elecciones ha intentado terminar con el Gobierno del Presidente Chávez. Fueron castigados por el electorado por ladrones contumaces, igual que a otros partidos políticos que se turnaban para repartirse el botín. La actitud de la DC se vio con claridad en el golpe de hace unos años que mantuvo en el poder a un empresario por unos días, hasta que las propias FF.AA. terminaron con ese circo. Por otra parte, las conexiones e intereses de "nuestros" dirigentes con los grandes medios y los gremios patronales de las comunicaciones hacen el resto. ¡Pido la renuncia de los firmantes de esa declaración! Mintieron al afirmar que representaban al Consejo Nacional del Colegio de Periodistas de Chile. Será una forma de alertar sobre la influencia que a través de ellos ejercen las organizaciones y los grandes monopolios chilenos y extranjeros de las comunicaciones. Y como soy uno de los pocos que pagan las cuotas mensuales del Colegio, voy a pensar si lo sigo haciendo, ya que no quiero botar la plata".
Hugo Murialdo, periodista colegiado: "Manifiesto mi total apoyo a postura crítica frente a la directiva del Colegio. Otra más de la DC. No quieren entender que Hugo Chávez es consecuencia de la corrupción de la DC y no al revés".
Miguel Tapia González, periodista colegiado (Valpaaíso): "Suscribo plensamente la declaración-denuncia. Hasta ahora, estaba convencido que nuestro Colegio era una organización plenamente democrática. Ya no pienso lo mismo".
Mónica Silva Monge: "No me parecen bien los chauvinismos profesionales ni de ningún otro tipo, porque dificultan el paso a la verdad. Si existe un Tribunal de Ética erigido y legitimado por nosotros, los propios periodistas, es señal de que somos capaces de equivocarnos y de cometer faltas en forma consciente o inconsciente.
"En el Chile de los 70 y 80 hubo periodistas que actuaron contra la democracia, y a favor de la desinformación para así no someter las acciones y decisiones del gobierno ilegítimo, al escrutinio ciudadano. Por lo menos yo no los defendí, aun cuando eran colegas y eso nunca ha sido razón suficiente. Los periodistas debemos aprender de la historia.
"Aprecio en todo lo que vale a nuestra directiva nacional, especialmente a María Teresa Maluenda y Abraham Santibáñez. Creo que si la revista Hoy todavía existiera, él estaría tratando de develar las verdaderas razones de los hechos acaecidos en Venezuela, porque él es así, y así formó a muchas horneadas de las nuevas generaciones de periodistas. Asumo que hubo exceso de urgencia.
"Propongo que la directiva nacional del Colegio manifieste una segunda opinión y que organice un foro sobre la situación de las comunicaciones en Venezuela. Los periodistas no tenemos miedo al debate de ideas, que es lo que ha faltado acerca de los hechos en este país de nuestra América".
Gladys Días Armijo, ex consejera metropolitana: "Me parece inaudito que bajo el pretexto de la libertad de prensa, un grupo de dirigentes del Colegio de Periodistas se arrogue nuestra representación para defender a los empresarios de los medios, y haya silenciado la decisión judicial de impunidad para los asesinos del periodista José Carrasco. Para quienes durante toda nuestra vida profesional defendimos los derechos y la vida de los periodistas, resulta inaceptable y poco afortunada tal declaración del colega Santibañez, además de antidemocrática por no considerar en ella, los desacuerdos de otros dirigentes".
Juan Guillermo Figueroa, ex periodista de El Mercurio: "Como dicen Juan Aguad y otros colegas, ¿no consideró pertinente la mesa directiva buscar primero respuesta a ciertas preguntas y escuchar a la otra parte? El gremio merece una explicación. A la hora de sacar conclusiones, digamos que lamentablemente nuestro colegio se ha convertido en un engranaje más de la gran máquina anti popular que comienza de nuevo a moverse en América latina.
Virginia Vidal, periodista y escritora: "Repudio la conducta de esos declarantes que se permiten hablar a nombre de todos los miembros de la orden para atacar las decisiones del pueblo venezolano y de su gobierno defendiendo los intereses de los medios privados. Ya es hora de que esta institución se preocupe de nuestros asuntos, por ejemplo: la situación de los periodistas sobrevivientes exonerados para el golpe militar cuyos derechos aún no son reconocidos; un análisis honesto y exhaustivo de la recientemente aprobada Ley General de Educación. En lo internacional, es hora de que el Colegio de Periodistas realice un gran foro acerca de por qué en Chile se hace la vista gorda ante la decisión del presidente Uribe de aprobar un tratado para la instalación de tropas estadounidenses en siete bases militares de Colombia (sin olvidar que ya las había instaladas en tres bases)".
Daniel Yañez, consejero nacional del Colegio, manifestó: "…Respecto a la libertad de prensa en Venezuela, creo que si verdaderamente nuestra institución quisiera abocarse a la defensa de este derecho, deberíamos denunciar en primer lugar como se falsea la realidad en nuestro país y sobre todo nosotros, -chilenos y periodistas- que sabemos concretamente que disponemos solo de una apariencia de libertad, y que la ciudadanía es engañada a cada instante por cuanto solo tiene acceso a una verdad, la que dictan los monopolios y el poder económico".
Eliana Cea, periodista colegiada: "Me parece increíble que hayan pasado más de tres décadas y todavía la opinión pública en América Latina sea manejada por los dueños del latifundio mediático. Si la desinformación que existe sobre Venezuela llega incluso a personas de un buen nivel cultural, ¿qué se puede esperar de las masas, invadidas por los realities, la farándula y las noticias manipuladas? ¡Qué péna que nuestro Colegio se mezcle y se una a quienes desean que los feudos nunca se toquen y el vasallaje continúe!".
Patricio Martínez, consejero nacional, apuntó: "Estuve viendo Telesur y Globovisión todo el fin de semana y los hechos expuestos en esta declaración no son tan así como los presentan". "Otra vez un tema tan delicado es inconsulto al resto del Consejo Nacional en ejercicio, por más que sea la mesa directiva quien lo firme".
Patricia Collyer, consejera nacional, señaló: "Hay peleas absolutamente prioritarias que dar en Chile antes de andar sacando declaraciones para apoyar a los dueños de medios de Venezuela. Hartos problemas tenemos en Chile que habría que denunciar. Pero parece que nadie se sigue atreviendo a darle la pelea a El Mercurio ni a La Tercera. Yo estoy chata de este doble estándar. Creo que lo que está haciendo la prensa de derecha en este periodo electoral es desvergonzado. Y estamos recién empezando. En fin..."
Guillermo Torres Gaona, ex presidente del Colegio y actual Tesorero de la Federación Latinoamericana de Periodistas, dijo: "Creo que la "declaración del Colegio" es la expresión de un alineamiento vergonzoso con las posiciones más antidemocráticas que existen sobre la situación del periodismo y de la libertad de expresión en Venezuela. Resulta lamentable, además, conocer los detalles de cómo se fue gestando una opinión sesgada, sectaria y unilateral para comprometer al Colegio y sin considerar distintas posiciones que se dan en el seno de la institución", añadió. "El Colegio de Periodistas, como entidad que integra la FELAP, siempre se ha alineado en las posiciones progresistas que resguardan los intereses de los periodistas y de los trabajadores de la prensa. En esta ocasión, las opiniones de la "mesa directiva" no se condice con los principios y valores que sustenta el Colegio de Periodistas de Chile y se ubican al lado de quienes usan los medios de comunicación como punta de lanza para hacer una férrea e irrestricta oposición a un gobierno que está en favor de los más desposeídos y al que buscan desalojar".
Hernán Uribe Ortega, consejero nacional en diversos períodos entre 1960 y 200, ex tesorero, secretario general y vicepresidente del Colegio, expresó "repudio e indignación con el texto (…) titulado ‘Colegio de Periodistas expresa su preocupación ante grave situación de la prensa en Venezuela’", añadió que "en ese encabezado hay ya una falsedad" y advirtió que las circunstancias "me obligan a ser franco":
"Se dice en el párrafo tercero de la Declaración: "Hoy condenamos enérgicamente el violento ataque a un grupo de periodistas el día de ayer". Es lo único razonable en todo el escrito, pero se abstiene de reconocer que el Gobierno de Venezuela repudió, en la misma fecha, esa agresión física que afectó a 12 reporteros.
"Todo el resto- seis apartados- tienen una evidente tónica política y entregan la impresión de que fueron redactados por la oposición venezolana al presidente Hugo Chávez y están conformados por un sartal de mentiras gruesas que son ajenas al pensamiento mayoritario de los periodistas chilenos.
"Ejemplo. Se dice, en condicional, que en Venezuela habría por ahora libertad de expresión, pero que está amenazada "por el progresivo silenciamiento de medios, como el reciente cierre de 34 radios y dos televisores regionales"(sic). Se oculta, empero, que sólo se aplicó la legislación vigente y que rige desde décadas anteriores a la administración Chávez. En prácticamente todos los países del orbe, incluido Estados Unidos, el espectro radioeléctrico, su control y uso de frecuencias, están a cargo del Estado. ¡Los órganos mencionados por la Declaración actuaban al margen de la legalidad desde 1982!
"La sucia campaña publicitaria que con ayuda monetaria extranjera se realizó en contra de Salvador Allende, ahora de manera idéntica se intenta en contra de Hugo Chávez. No puedo menos que rememorar que en 1973 el presidente y la vicepresidenta del Colegio de Periodistas de Chile fueron integrantes solapados del complot golpista Ambos recibieron buen pago con jugosos cargos que desempeñaban mientras la dictadura mataba, torturaba o desterraba a periodistas.
"En septiembre de 1973 este servidor era miembro del Consejo Nacional del Colegio. Fui apresado y luego de muchas vicisitudes logré salir del país después de una permanencia de cuatro meses en una embajada. Pues bien, ese dichoso Consejo aprobó la vacancia de mi cargo. Atención: "por inasistencia"…Como puede comprobarse, además de ligarse a la tiranía, aquella directiva practicaba el humor negro. Tal como hoy en día".
Doris Jiménez, periodista colegiada, apuntó: "Me parece inconcebible la declaración recién emitida por la mesa del Colegio. Para aquellos que estamos conscientes de la usurpación de la opinión pública que vienen realizando en la región los dueños de los medios nos parece inadmisible que nuestra organización se preste a hacerle el juego a quienes engañan y manipulan a nuestros pueblos".
Patricia Bravo, periodista colegiada, dijo: Estoy en completo desacuerdo con la declaración de los miembros de la mesa directiva, basada en una visión parcial y superficial del problema que existe en Venezuela. Además, la forma en que se gestó es antidemocrática, por no incluir la posición divergente en el interior de la mesa y no consultar al conjunto del consejo nacional.
Alejandro Kirk, periodista chileno-venezolano, miembro del Colegio de Periodistas de Venezuela y ex editor de InterPress Service, quien revalidó su título en Chile, dijo: "Es sorprendente que una orden profesional de la comunicación se sume a condenar a un gobierno sobre la base, y usando el mismo lenguaje, de una campaña internacional de tergiversaciones y desinformación. Sorprende, porque se supone que nosotros estamos más capacitados que el resto de la población para filtrar los mensajes y contextualizar los hechos".
"Hay mucho que analizar y criticar sobre la realidad de los medios en Venezuela, y en primer lugar las agresiones contra periodistas", añadió. "Pero la voz de una orden profesional queda gravemente devaluada si toma partido por un grupo que participa activamente en la desestabilización contra el gobierno venezolano que agitan permanentemente los propietarios de los medios de comunicación privados en Venezuela y en toda América Latina. Y más aun si no lo hace en un lenguaje profesional, sino usando frases estandarizadas, repetitivas, propias del mensaje publicitario y propagandístico".
Lucía Sepúlveda, periodista colegiada: "La directiva del Colegio de Periodistas incumplió las normas de democracia interna y representatividad al hacer aparecer como posición unánime del gremio una postura sesgada cuyo origen se encuentra fuera de Chile y se expresa abiertamente en los intentos por deslegitimar la democracia venezolana por parte de Estados Unidos y sus aliados en la región. Particularmente grave es que ello ocurra mientras avanzan paralelamente los intentos por legitimar el gobierno golpista de Honduras por Estados Unidos. El Colegio debería tomar acción ante la situación de la libertad de expresión en Chile, cuestionada por la falta de diversidad, los reiterados ataques a periodistas y reporteros gráficos, la manipulación de la información a través de la colaboración en montajes político-policiales.
Leopoldo Pulgar Ibarra, periodista colegiado: "La declaración del Consejo Nacional sería sólo una vergüenza si no fuera también malintencionada ideológica y políticamente. Desde que la Democracia Cristiana fue sacada del gobierno venezolano mediante las elecciones ha intentado terminar con el Gobierno del Presidente Chávez. Fueron castigados por el electorado por ladrones contumaces, igual que a otros partidos políticos que se turnaban para repartirse el botín. La actitud de la DC se vio con claridad en el golpe de hace unos años que mantuvo en el poder a un empresario por unos días, hasta que las propias FF.AA. terminaron con ese circo. Por otra parte, las conexiones e intereses de "nuestros" dirigentes con los grandes medios y los gremios patronales de las comunicaciones hacen el resto. ¡Pido la renuncia de los firmantes de esa declaración! Mintieron al afirmar que representaban al Consejo Nacional del Colegio de Periodistas de Chile. Será una forma de alertar sobre la influencia que a través de ellos ejercen las organizaciones y los grandes monopolios chilenos y extranjeros de las comunicaciones. Y como soy uno de los pocos que pagan las cuotas mensuales del Colegio, voy a pensar si lo sigo haciendo, ya que no quiero botar la plata".
Hugo Murialdo, periodista colegiado: "Manifiesto mi total apoyo a postura crítica frente a la directiva del Colegio. Otra más de la DC. No quieren entender que Hugo Chávez es consecuencia de la corrupción de la DC y no al revés".
Miguel Tapia González, periodista colegiado (Valpaaíso): "Suscribo plensamente la declaración-denuncia. Hasta ahora, estaba convencido que nuestro Colegio era una organización plenamente democrática. Ya no pienso lo mismo".
Mónica Silva Monge: "No me parecen bien los chauvinismos profesionales ni de ningún otro tipo, porque dificultan el paso a la verdad. Si existe un Tribunal de Ética erigido y legitimado por nosotros, los propios periodistas, es señal de que somos capaces de equivocarnos y de cometer faltas en forma consciente o inconsciente.
"En el Chile de los 70 y 80 hubo periodistas que actuaron contra la democracia, y a favor de la desinformación para así no someter las acciones y decisiones del gobierno ilegítimo, al escrutinio ciudadano. Por lo menos yo no los defendí, aun cuando eran colegas y eso nunca ha sido razón suficiente. Los periodistas debemos aprender de la historia.
"Aprecio en todo lo que vale a nuestra directiva nacional, especialmente a María Teresa Maluenda y Abraham Santibáñez. Creo que si la revista Hoy todavía existiera, él estaría tratando de develar las verdaderas razones de los hechos acaecidos en Venezuela, porque él es así, y así formó a muchas horneadas de las nuevas generaciones de periodistas. Asumo que hubo exceso de urgencia.
"Propongo que la directiva nacional del Colegio manifieste una segunda opinión y que organice un foro sobre la situación de las comunicaciones en Venezuela. Los periodistas no tenemos miedo al debate de ideas, que es lo que ha faltado acerca de los hechos en este país de nuestra América".
Punto Final: Informarse primero para informar mejor
Por Manuel Cabieses Donoso, Director de “Punto Final”
Registro Nº 52 del Colegio de Periodistas de Chile (Punto Final, edición Nº 692, 21 de agosto, 2009)
Sin otro motivo aparente, que no sea la campaña contra Chávez montada en América Latina por los propietarios de los grandes medios de comunicación, la directiva de nuestro Colegio de Periodistas ha expresado su preocupación por la “grave situación de la prensa en Venezuela”.
Se refiere, en primer término, a una presunta “Ley de Delitos Mediáticos”, que no existe. Lo más cercano a la realidad son las ideas expuestas a título personal a la Asamblea Nacional de Venezuela por la Fiscal General de la República, Luisa Ortega, manifestando su preocupación por el libertinaje de los medios controlados por el empresariado opositor. El proyecto de la Fiscal fue rechazado en la Subcomisión de Medios, de mayoría gubernamental, y ni siquiera llegó a la plenaria de la Asamblea. Un gran periodista y político venezolano, José Vicente Rangel, bien conocido en Chile, ha expresado el 16 de agosto en su programa dominical de TV: “Hay en Venezuela un desmadre mediático. Una delirante irresponsabilidad por parte de aquellos que controlan los medios que tiene que ser objeto de un serio análisis y de la adopción de medidas que, sin lesionar la libertad de expresión, corrijan inaceptables excesos”.
Cabe agregar que por una décima parte de lo que publican los diarios venezolanos contra el presidente Chávez muchos periodistas estarían presos en Chile, si hicieran lo mismo contra la presidenta Bachelet, sus ministros u otras autoridades civiles, militares o eclesiásticas. En Venezuela, por cierto, no hay ningún periodista preso por delitos de prensa y tampoco ningún medio opositor ha sido clausurado.
La directiva de nuestro Colegio se refiere también al “progresivo silenciamiento de medios, como el reciente cierre de 34 radios y dos televisoras regionales”. Tampoco es verdad. El gobierno venezolano retiró las licencias de esas emisoras porque la ley no permite que las concesiones radioeléctricas sean heredadas, vendidas o traspasadas, y estos 34 casos estaban en esas condiciones. La estructura física, plantas, etc., siguen en manos de sus propietarios. Hasta ahora ninguno ha denunciado violación de la ley (que es anterior al gobierno de Chávez). Nelson Belfort, presidente de la Cámara de Radio, quien heredó de su padre una emisora, ha declarado que desde 1995 está solicitando su transferencia y no le responden (Chávez llegó al gobierno sólo en 1999). En Venezuela existe una ley de procedimientos administrativos, según la cual después de quince días consecutivos, si no hay respuesta, ella debe considerarse negativa. Es decir, el gobierno de la época (Rafael Caldera, democratacristiano) no concedió la transferencia por considerarla ilegal, a pesar de lo cual esa emisora transmitió otros quince años violando la ley.
Lo único cierto en la lamentable declaración de nuestro Colegio es el “violento ataque a un grupo de periodistas en el día de ayer” (13 de agosto), hecho que condena “enérgicamente” (y nosotros también). En efecto, doce periodistas de la Cadena Capriles fueron golpeados por un grupo de trabajadores chavistas cuando marchaban hacia la Asamblea Nacional para protestar contra la Ley Orgánica de Educación, aprobada ese mismo día. Aunque lo ocurrido no tiene nada que ver con el ejercicio del periodismo, aquellos periodistas hacían uso de un derecho ciudadano incuestionable. Esta agresión fue condenada de inmediato por el gobierno, que ordenó las medidas policiales y judiciales correspondientes para ubicar y sancionar a los responsables del incidente.
La correcta y diligente actitud del gobierno de Chávez fue reconocida por Eleazar Díaz Rangel, director de Ultimas Noticias, diario -el de mayor circulación en Venezuela- al que pertenecen los periodistas agredidos. Es necesario añadir que Díaz Rangel, Premio Nacional de Periodismo, fue presidente del Colegio de Periodistas de Venezuela, presidente-fundador de la Federación Latinoamericana de Periodistas y profesor de la Escuela de Periodismo de la Universidad Central de Venezuela. Se trata de uno de los periodistas más respetados de ese país por la independencia de sus opiniones. Aunque simpatizante de la revolución pacífica que encabeza el presidente Hugo Chávez, no ha vacilado en polemizar muchas veces con el mandatario: el periodista desde su columna en Ultimas Noticias y Chávez desde su programa Aló, Presidente.
Nuestro Colegio de Periodistas debería informarse mejor sobre la realidad de Venezuela y, en especial, sobre la verdadera situación de los medios de prensa en ese país. Dista muchísimo de la visión tergiversada que intentan imponernos la cadena de diarios que encabeza El Mercurio, Chilevisión, la radio Cooperativa, etc., etc. Pero no hay que olvidar que la óptica de los dueños de los medios siempre ha sido diferente -y opuesta- a la de los periodistas. Debe ser porque los intereses de unos y otros, sobre todo respecto al rol de la libertad de expresión como factor articulador de las corrientes de opinión en una democracia, siempre han sido distintos y contradictorios. Los periodistas servimos a la verdad y nos debemos a nuestros pueblos. Los dueños de los grandes medios, en cambio, se sirven de nuestro trabajo para incrementar sus fortunas, y su lealtad está comprometida con los enemigos de siempre de la libertad y de la verdad en nuestra patria latinoamericana.
Registro Nº 52 del Colegio de Periodistas de Chile (Punto Final, edición Nº 692, 21 de agosto, 2009)
Sin otro motivo aparente, que no sea la campaña contra Chávez montada en América Latina por los propietarios de los grandes medios de comunicación, la directiva de nuestro Colegio de Periodistas ha expresado su preocupación por la “grave situación de la prensa en Venezuela”.
Se refiere, en primer término, a una presunta “Ley de Delitos Mediáticos”, que no existe. Lo más cercano a la realidad son las ideas expuestas a título personal a la Asamblea Nacional de Venezuela por la Fiscal General de la República, Luisa Ortega, manifestando su preocupación por el libertinaje de los medios controlados por el empresariado opositor. El proyecto de la Fiscal fue rechazado en la Subcomisión de Medios, de mayoría gubernamental, y ni siquiera llegó a la plenaria de la Asamblea. Un gran periodista y político venezolano, José Vicente Rangel, bien conocido en Chile, ha expresado el 16 de agosto en su programa dominical de TV: “Hay en Venezuela un desmadre mediático. Una delirante irresponsabilidad por parte de aquellos que controlan los medios que tiene que ser objeto de un serio análisis y de la adopción de medidas que, sin lesionar la libertad de expresión, corrijan inaceptables excesos”.
Cabe agregar que por una décima parte de lo que publican los diarios venezolanos contra el presidente Chávez muchos periodistas estarían presos en Chile, si hicieran lo mismo contra la presidenta Bachelet, sus ministros u otras autoridades civiles, militares o eclesiásticas. En Venezuela, por cierto, no hay ningún periodista preso por delitos de prensa y tampoco ningún medio opositor ha sido clausurado.
La directiva de nuestro Colegio se refiere también al “progresivo silenciamiento de medios, como el reciente cierre de 34 radios y dos televisoras regionales”. Tampoco es verdad. El gobierno venezolano retiró las licencias de esas emisoras porque la ley no permite que las concesiones radioeléctricas sean heredadas, vendidas o traspasadas, y estos 34 casos estaban en esas condiciones. La estructura física, plantas, etc., siguen en manos de sus propietarios. Hasta ahora ninguno ha denunciado violación de la ley (que es anterior al gobierno de Chávez). Nelson Belfort, presidente de la Cámara de Radio, quien heredó de su padre una emisora, ha declarado que desde 1995 está solicitando su transferencia y no le responden (Chávez llegó al gobierno sólo en 1999). En Venezuela existe una ley de procedimientos administrativos, según la cual después de quince días consecutivos, si no hay respuesta, ella debe considerarse negativa. Es decir, el gobierno de la época (Rafael Caldera, democratacristiano) no concedió la transferencia por considerarla ilegal, a pesar de lo cual esa emisora transmitió otros quince años violando la ley.
Lo único cierto en la lamentable declaración de nuestro Colegio es el “violento ataque a un grupo de periodistas en el día de ayer” (13 de agosto), hecho que condena “enérgicamente” (y nosotros también). En efecto, doce periodistas de la Cadena Capriles fueron golpeados por un grupo de trabajadores chavistas cuando marchaban hacia la Asamblea Nacional para protestar contra la Ley Orgánica de Educación, aprobada ese mismo día. Aunque lo ocurrido no tiene nada que ver con el ejercicio del periodismo, aquellos periodistas hacían uso de un derecho ciudadano incuestionable. Esta agresión fue condenada de inmediato por el gobierno, que ordenó las medidas policiales y judiciales correspondientes para ubicar y sancionar a los responsables del incidente.
La correcta y diligente actitud del gobierno de Chávez fue reconocida por Eleazar Díaz Rangel, director de Ultimas Noticias, diario -el de mayor circulación en Venezuela- al que pertenecen los periodistas agredidos. Es necesario añadir que Díaz Rangel, Premio Nacional de Periodismo, fue presidente del Colegio de Periodistas de Venezuela, presidente-fundador de la Federación Latinoamericana de Periodistas y profesor de la Escuela de Periodismo de la Universidad Central de Venezuela. Se trata de uno de los periodistas más respetados de ese país por la independencia de sus opiniones. Aunque simpatizante de la revolución pacífica que encabeza el presidente Hugo Chávez, no ha vacilado en polemizar muchas veces con el mandatario: el periodista desde su columna en Ultimas Noticias y Chávez desde su programa Aló, Presidente.
Nuestro Colegio de Periodistas debería informarse mejor sobre la realidad de Venezuela y, en especial, sobre la verdadera situación de los medios de prensa en ese país. Dista muchísimo de la visión tergiversada que intentan imponernos la cadena de diarios que encabeza El Mercurio, Chilevisión, la radio Cooperativa, etc., etc. Pero no hay que olvidar que la óptica de los dueños de los medios siempre ha sido diferente -y opuesta- a la de los periodistas. Debe ser porque los intereses de unos y otros, sobre todo respecto al rol de la libertad de expresión como factor articulador de las corrientes de opinión en una democracia, siempre han sido distintos y contradictorios. Los periodistas servimos a la verdad y nos debemos a nuestros pueblos. Los dueños de los grandes medios, en cambio, se sirven de nuestro trabajo para incrementar sus fortunas, y su lealtad está comprometida con los enemigos de siempre de la libertad y de la verdad en nuestra patria latinoamericana.
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